TU RELOJ

No me despedí en tu viaje hacia el cielo.
Corazón vencido. Lágrimas al suelo.
Tu reloj tuvo prisas y marcó pronto el cero.
Los relojes del resto lloraron tu tiempo.
¡Dios cuide tu sueño eterno!
De tus palabras quedan recuerdos,
de tus modales tan correctos;
esa sonrisa a veces burlona
respetuosa, bella persona.
Un hueco deja tu viaje sin avisar.
Un hueco grande en tus amigos de recreo.
Un hueco enorme difícil de rellenar
en profes y compañeros.
Cortesía en sus palabras,
jamás le escuché elevar la voz.
Gran ejemplo el de unos padres
en crianza de un muchacho
todo afecto, todo amor…
No eran acordes tus notas
con tu esfuerzo y tu tesón
pero quedará el recuerdo
de un chaval donde en ejemplo
fue matrícula de honor.
Y mañana vagando en nuestro patio
tu sonrisa estará desde lo alto
donde de nuevo otra estrella nos guía
a quienes vamos transitando
por un mundo que nunca distingue
a los que las prisas nos van saturando
y olvidamos que un día nos iremos
sin saber cómo, dónde, ni cuando...

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