Prisioneros de una guerra de turbias trincheras.
Prisioneros de una cárcel que nunca ha escogido.
Prisioneros prematuros. Prisioneros sin condena.
Prisioneros en batallas donde los guardianes dan falso cobijo.
Prisioneros de tardes y madrugadas.
Son los juguetes de un negocio perverso.
Son prisioneros sin motivo, en la pena del olvido
y con normas de mentiras y exceso.
Son prisioneros que en garitas de oro, drogan con falsa alegría.
Presos del falso calor de una familia.
Prisioneros de una vida, con todo y sin nada, soñando con la libertad.
Desterrados de la sonrisa. Desterrados de los abrazos.
Desterrados de caricias, de besos y de cuidados.
Esos que duermen esperando una casa sin sobresaltos.
Soñadores de un mañana sin cariño adulterado.
Retuerce el alma la pregunta
¿Dónde se escoge la familia?
¿Quién me hizo nacer aquí?
Yo quiero sentir como es la vida al otro lado,
de madre y padre traficando pero con drogas de bondad.
Me duermo en mi cama esperando
un cambio en mi mundo de engaños.
Quiero el calor de un abrazo.
Quiero sentir esas manos, que me rediman
de las trincheras que a mi me asfixian.


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