Yo soy más fuerte que un roble.
Respiro fuerte aunque ahoguen
la libertad de mis días.
Yo soy tan fuerte y tan grande
me haré un coloso en el lance
de esta explosión en mi vida.
Yo soy timón de la barca
donde navegan mis días.
Yo soy quien puede ganar
la inesperada batalla
en esta isla sitiada
por la cruda realidad.
Yo soy fuerte, todo puedo
por encima del dolor.
Me haré roca en esa mina
que el monstruo dinamitó.
Me haré fuerte. Todo puedo.
Me haré fuerte en cada lucha.
Me haré fuerte en cada paso,
en cada fatiga, en cada problema,
en cada herida.
Me haré fuerte en esta guerra.
Guerra que agota mis días.
Si el día pide descanso
daré tregua a mis fatigas.
Si el día me exige fuerzas
buscaré donde no tengo,
rascaré de donde pidan.
Si el día provoca llanto
lavaré bien mis pupilas.
Si el día trae cosas buenas
las firmaré con mi risa.
Un horizonte que hallar.
Ese que algunas tardes
se me podrá nublar.
Que a veces veré cerca,
incluso podré tocar.
Un horizonte lleno de rutinas.
Ese al que vine a rezar
desde mi agnosticismo,
de la incredulidad.
Un horizonte en busca
de esa normalidad.
Esa que ahora está escondida.


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