
Entre las rendijas de otra atardecida
llueve el invisible hilo del ayer.
Entre las mordidas de otra día con prisas
se detiene el tiempo frente a lo que fue.
Las bambalinas del color
ya se deshacen otra vez.
Búscame un hueco
bajo el rojo de las dudas
esas que pintan otro bello atardecer,
las que pelean entre el ir frente al volver;
las que porfían si el presente
es la bisagra del ayer…
Aquel boceto se fue
y dejaba el horizonte
con borrones.
Incompleto, imperfecto
y con jirones.
Aquel instante se fue.
El color fue embadurnando
aquel retrato
trasladándome a ese día
que hace daño.
Cogí el pincel
y aquellas palabras
que un día manché,
que fueron escritas
con rabia soez,
limpié con la pluma
que da la dulzura.
Melancolía, tal vez,
morriña o nostalgia
de aquel primer verso
que quiso curar
lo que estaba maltrecho.
Hoy sigo rebuscando en los colores
las lágrimas que guardo
y que castigan mis oraciones.

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