Suenan acordes de un himno
el que juntos escribimos
con ruidos del día a día.
Música de nuestras calles.
Música de nuestros padres.
Música de nuestras vidas.
Suenan acordes mezclados
con el rugir de los años,
con el rugir del cañón.
Ese que suena a pasado
A la música de antaño
Música pero sin voz.
La voz suena en la mañana,
al son de despertador
de quien estrena otro día
con un eterno reloj
de pesadas manecillas
que hacen cemento su vida.
La voz suena en la mañana
de tanta gente
que se despierta con la rutina
de saber que hay otra gente
que adultera el día a día.
¡Odio al moro, al gay, al negro!
¡Quieren destruir la patria!
¡Quieren reventar lo nuestro!
Esos que fusil en alto
nuestra historia enmudecieron
¡Mi bandera es tela santa y te obligaré a besarla!
¡Saquen tanques y fusiles que esta España se separa!
¡Qué pena de sinrazón!
¡Qué pena de esa lengua salivando terror!
¡De un bando, de otro bando, ya no importa el color!
Cordura a nuestra historia sin memoria.
Verdad y reparación.
Cunetas salpicadas de infinito dolor.
Y herencia de ese valle de veneno y sudor.
¡Sin justicia no hay historia!



Me pone los pelos de punta y me asoman dos lagrimitas. Verdades de esta España que tanto nos castiga con la incomprensión, la incoherencia , la injusticia y el afán de protagonismo de muchos.
Pues seguiremos escribiendo mientras podamos. Espero que por muchos años