Tus letras siguen presentes en las escuelas.
Tus letras visten los muros de mi país.
País de la esquizofrenia surrealista
que si no piensas como ellos
no eres de aquí.
Poquito a poco dejaron que te apagaras,
que se fundiera tu voz
la del poeta pastor,
de hierba y ramas.
Verdugos de la poesía rural.
Verdugos de la palabra “papá”
que cocinaba cebollas hecha nanas.
La libertad, le cantó a la libertad
puso voz a “las reliquias
que perdía en cada herida”
Se escuchará,
tras la luz de un ventanal
"soy como el árbol talado,
porque aún tengo la vida."
Tu muerte en vida quisieron dar
tras los barrotes de una prisión,
pero tus ojos ya jamás se cerrarán.
Y esos brillan para siempre
tras los versos que estremecen
Las Tristes guerras
con Tristes armas
de Tristes hombres
que visten las paredes y algún olivar…

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