Desde el infinito hoy pido permiso
para hablar contigo
gracias al azar.
Cuantos recovecos he rascado al tiempo
desde aquella tarde
lúgubre y mortal.
Pedí permiso a la poesía
de tu tiempo, escúchala.
Y abriendo puertas a través de las palabras
que van volando del amor del más allá
quiero decirte con cariño atemporal.
Te doy las gracias
por sacarme del olvido inmemorial.
La España que yo dejé
era pobre, desgraciada y deleznable
desangrada por fascistas y cobardes.
La España que yo dejé
era gris, muy picoleta y nauseabunda.
Era triste y sustentada por las pulgas.
Maldeciré desde mi descanso
del luto más cruel;
desde mi guarida y por ti brindaré
si se hace justicia por tantos vencidos.
Y un día te abrazaré
por ser esa voz que mi herencia sostuvo
y le puso cara al que fue mi verdugo.
Sé fuerte que otra vez se están alzando.
Cuidado que los malos son los mismos
Y son muy malos….
Sirvan estas letras a modo de homenaje a una de las muchas personas que dieron su vida por defender la democracia arrebatada en julio del 36. Y también agradecer a su biznieto, Arnau Fernández Pasalodos, por sacarla del cajón de la historia que pretenden ocultar los herederos del "españolismo".

Manuel Sesé Mur Manolo "el pastor de Peraltilla"

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