
Fotografía: Bernardino Fariñas
Y la vida gira.
Va pegando tumbos.
Incluso intentamos llevar su control.
Y pasan los días.
Unos tras los otros.
No nos damos cuenta
de otra vuelta al sol.
La vida es una y la gastamos
sin pensar que no habrá dos.
Nos engañamos y medimos los minutos
y somos presos de la arena del reloj.
Nuestros segundos los satura el cortisol.
Las manecillas
son cadenas sin retorno de un motor
que alguna vez petará
si no pongo freno al gris de cada día,
si no cuido mi palabra y mi sonrisa.
Y si no miro al cristal
que rebotan las gotitas de la lluvia
cuando el cielo llora y riega y nos ayuda.
La vuelta al sol
no es más que un aviso a la vida y su son
La vuelta a ese punto donde comenzó
donde dieron cuerda al reloj de mis días.
Resintoniza el color
y tapa los grises que empañan las horas
y vive el presente,
el de aquí el de ahora.
La vida son trocitos de alegría
que endulzan esos otros que te aprietan
y que te asfixian.

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